21 May 2012

Todo empezó en el corazón de África y nos lo contaron en un trozo de África en Valencia

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Un corazón que atrajo con pasión a mujeres comprometidas con la naturaleza, una inglesa y una española. Ambas con 42 años de diferencia luchando con espíritu indomable para cambiar el destino de especies de simios en grave peligro de extinción. Ahora nos lo han explicado de la mano de Fundación BIOPARC en el corazón de Valencia.

Jane Goodall, la etóloga de 78 años reconocida mundialmente con innumerables distinciones, comenzó su trayectoria a los 23 años viajando a Kenia. Más tarde, la destinaron a Tanzania con la arriesgada misión de investigar por primera vez a los chimpancés salvajes de la zona. Los resultados de sus exhaustivas investigaciones de campo revolucionaron a la comunidad científica y fascinaron al mundo entero. Su perseverancia, intuición, empatía y capacidad de observación permitieron echar luz en el hasta entonces desconocido mundo de los chimpancés, revelando su conducta instrumental, estructura social, forrajeo, caza, guerra entre grupos, altruismo, dominancia, crianza, canibalismo, adopción, entre muchos otros aspectos. Distinguida con más de 100 condecoraciones internacionales, incluido el Premio Príncipe de Asturias de Investigación y nombrada “Mensajera de la Paz” de Naciones Unidas, la avalan 40 años de investigación en Gombe.

Jane Goodall, visitó por primera vez Valencia y estuvo en BIOPARC. En estos difíciles momentos expuso en BIOPARC Valencia sus “Razones para la esperanza” y destacó como una muy importante, la resistencia de la naturaleza, la gran capacidad de regeneración de hábitat y especies que casi estaban extintas cuando las ayudamos un poco. Un buen ejemplo de ello nos lo expuso otra mujer, una española: Ainare Idoiaga.

Ainare forma parte de un grupo de jóvenes profesionales españolas, biólogas o veterinarias, herederas de la tradición iniciada por Jane Goodall.

Ainare Idoiaga, visitando Bioparc Valencia, acompañada del secretario de la Fundación BIOPARC.

En su conferencia, el pasado 17 de mayo, explicó el “Proyecto Dril”, desarrollado por la Fundación Pandrillus, en el que colabora la Fundación BIOPARC. Los driles en los años 80 eran una especie considerada extinta y gracias al trabajo de personas como Ainare se encuentra el camino de la salvación. La presión de la especie humana es la principal causa del deterioro del medio ambiente y la desaparición de multitud de especies animales, pero a través de la concienciación, todavía estamos a tiempo de cambiar y preservar la Tierra. Acciones de conservación como  la presentada ayer en Bioparc son una puerta a la esperanza, pues es la primera vez que se va a reintroducir driles en su hábitat natural, un trabajo esencial para garantizar la pervivencia de este emblemático primate. Un hecho que confirma que las cosas están cambiando es la participación de las poblaciones locales y responsables políticos al entender que la protección de la naturaleza es vital y un beneficio para todos.

En la actualidad solo existe una población de unos 3.000 driles en el mundo y la Fundación BIOPARC ha contribuido desde 2009 en este proyecto de reintroducción de 130 de estos primates en el Santuario de las Montañas de Afi en Nigeria.

Pero, además, es necesario favorecer la cría en cautividad para mantener a las actuales poblaciones salvajes que no son genéticamente viables.

BIOPARC Valencia mantiene un grupo reproductor de driles, incluidos en el programa europeo de conservación de esta especie (EEP), formado por un macho y un grupo de hembras. Y ya en 2010 nació la primera cría de dril en Bioparc. Fue una hembra llamada EBONJI y el próximo 14 de junio cumple 2 años.

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